domingo, 23 de agosto de 2009

La inseguridad en Costa Rica

La inseguridad ciudadana en nuestro país, en vez de mejorar, empeora; no solo por los "delincuentes" que tanto daño nos hacen, sino también por el manejo que las autoridades del Ministerio de Seguridad Publica le dan a los recursos destinados a la capacitación de policías.
La ministra Jannina del Vechio afirmó al periódico La Nación que: "la inseguridad en el país no es tan alarmante y que pensó que la situación era más seria".
La inseguridad ciudadana surge como un fenómeno y problema social que posee un nivel de desarrollo económico, rasgos culturales y regímenes políticos de distinto rango, no al establecer distinciones simplistas para caracterizar factores asociados a su incremento y formas de expresión. En ese sentido, no existe una clasificación que permita identificar rasgos uniformes vinculados a las características que asume la inseguridad o distinguir tipos de sociedades que presenten el problema en forma exclusiva, siendo en definitiva una condición que comparten cada vez más un gran número de países en todo el mundo.

La inseguridad como una de las principales preocupaciones en las sociedades contemporáneas, ha ocurrido en distintos momentos y circunstancias del acontecer nacional; sin embargo ésta constituye una situación que viene presentándose desde los últimos veinte años cada vez con mayor frecuencia, observándose una tendencia a diferenciar el tratamiento clásico de la delincuencia y su compleja etiología con respecto a la dinámica que permite estructurar sistemas de seguridad ciudadana. En ese sentido se abre una nueva dimensión frente al tema de la delincuencia, que incluyen procesos sociales distintos a los que determinan la actividad delictiva, lo cual implica revertir la noción de una sociedad vista como víctima del "barbarie" criminal y pasar a observar los procesos y capacidades de la sociedad civil para efectuar acciones preventivas.
Ya no es posible encarar los problemas que afectan a la sociedad desde una sola estructura de toma de decisiones, o de intercambio económico en el mercado, o exclusivamente desde un punto de vista educativo o religioso.
La sociedad sigue incrementando su nivel interno de complejidad, mediante el desarrollo de la autonomía funcional de los diversos sistemas parciales que la constituyen, al mismo tiempo que se multiplican y diversifican las demandas sociales, haciendo necesario superar las tradicionales formas de coordinación social, pues no existiría ya ninguna estructura u organismo, que en forma centralizada, pueda elaborar respuestas con sentido único y generalizables en todo el sistema social, y menos aún proveer soluciones integrales concebidas, planificadas, implementadas y controladas por un sólo agente, institución o grupo social. Todo parece indicar que la sociedad costarricense ha alcanzado un estado donde más que nunca la construcción social de la realidad y la acción colectiva poseen una creciente multiplicidad de puntos de emergencia y estructuración.
Por eso es que se necesita a una persona calificada para ocupar un cargo en un Ministerio en este país. No es una decisión que se puede tomar a la ligera.

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