lunes, 21 de febrero de 2011

Un Joven y Su Opinión

Las problemáticas costarricenses se presentan en expresiones diarias que tomamos como comunes. Estas expresiones se ven reflejadas en escenarios violentos y desalentadores, pero en realidad son solo la superficie de los problemas concretos.

El aislamiento se presenta como una tendencia en las sociedades modernas, especialmente en los jóvenes, quienes somos víctimas de los temores y miedos a relacionarnos y a no cumplir demandas sociales, terminamos por escondernos detrás de prejuicios, pensamientos poco elaborados y conformistas que surgen como defensa a una realidad poco alentadora.

Muchos habitantes sufren ofuscaciones, y se les sentencia a estar siempre al margen de la sociedad y no poder salir de su condición paupérrima. Los jóvenes también sufren prejuicios, muchas personas nos ven como apolitizados, despreocupados y hasta desinteresados por la realidad. ¡Pero no lo somos! Es un estereotipo.

Somos muchos los que queremos cambiar la situación del país, y a la vez somos desmotivados por los mitos acerca de la política y hasta por los mismos políticos, por ejemplo, que la política solo es para corruptos; cuando todos estamos involucrados en esta actividad, y diariamente la ejercemos, inclusive ni nos damos cuenta, aunque lo conversemos diariamente con las personas que nos rodean, manifestamos opiniones, comentamos en el trabajo, en conferencias y desde luego hasta en el voto.

También caemos bajo pensamientos hacia nosotros, como aquellos que no nos creen aptos, pero el joven es uno de los que más sufre los problemas sociales como la falta de inserción laboral, de oportunidades de estudio, de respuesta a sus demandas. Si bien es cierto existe una Ley para la Persona Joven, que menciona que los jóvenes tenemos derecho a esto y a lo otro, pero se cumple en realidad eso, ¿acaso todas las personas jóvenes del país saben de su existencia?

Un joven, es el que tiene la energía para poder participar y hacer tomar vida a los partidos políticos, da ideas frescas y es el que está en etapa de formación de su personalidad política, y que necesita buenos profesores o modelos a seguir, pero ¿Por qué se nos desmotiva tanto?

En otros tiempos la persona joven ha sido la protagonista en la solución de conflictos, ha sido el principal sostén de la actividad política y los movimientos de interés social. Pero actualmente solo se busca que el joven persiga un interés individual, solo así es y será reconocido.

No todas las personas jóvenes poseen los recursos económicos necesarios para poder darse a conocer, divulgar y defender sus ideas y proposiciones; no se comprende que el beneficio personal reside principalmente en el bienestar social; la prosperidad individual no es posible si la pobreza abunda.

Pensar que las cosas son como son y van a seguir así. Justamente si en la política hay corruptos y la gente honesta no se involucra, entonces van a seguir estando los corruptos.

No hay que aceptar las cosas como son, el ser humano tiene la capacidad de crear su destino y su futuro. Debemos seguir participando, creando debate y seguir enlazando a los diferentes sectores, para que estos puedan, por lo menos hacer presentes sus problemas. La solución depende de nosotros, es hora de hacernos presentes, de reinventar el rol del joven. Los invito a participar, a debatir, a leer, a estar informados y por consiguiente a buscar la solución que frena nuestro desarrollo.